Área es un sustantivo femenino. Es aquel espacio comprendido entre ciertos límites. Ese carácter femenino es trastocado con mucha frecuencia en las transmisiones radiotelevisadas y en la conversación coloquial. Son comunes las siguientes frases: “aquel área”, “este área”, “ese área”, “determinado área”. ¿Por qué tantas voces han decidido identificar como masculino este sustantivo que heredamos de la lengua latina? ¿Es el sino de los tiempos de desgreño? ¿O ya lo femenino es masculino y viceversa?
El artículo definido tiene cinco formas: la, el, las, los, lo. Las cuatro primeras corresponden a las flexiones de género y número. ‘Lo’ es la forma neutra. Carece de plural. El empleo del artículo definido se complica cuando la forma ‘el’ funciona como variante de la forma ‘la’ ante sustantivos femeninos que comienzan por ‘a’ tónica: el agua, el área, el ave, el águila. Todos estos sustantivos tienen una ‘a’ inicial con acento. Son femeninos y su acentuación (mínima –agua, ave- o máxima –área, águila) está sobre la ‘a’ de la primera sílaba de la palabra.
Ese ‘el’ emergente auxilia a ‘la’ para que no se produzca un ruido en la pronunciación, al colisionar dos aes poderosas, la del artículo definido y la correspondiente a la sílaba inicial acentuada.
Se evita la disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra, y que la gramática ha llamado cacofonía.
Se produciría una bulla tremenda, que es evitada por esta licencia. El fenómeno solo se registra en la secuencia artículo y nombre. Uno seguido del otro. Si un elemento se interpone entre ambos, a manera de cuña, entonces el atento ‘el’ debe salir subrepticiamente de escena. Por ejemplo: “la sucia agua”, “la extensa área”... En esas frases no hay ruido entre el artículo y el nombre, pues el adjetivo se ha interpuesto entre ellos. Es válida, por tanto, la forma ‘la’ en referencia a los sustantivos femeninos.
“Luego de leída el acta, ésta fue aprobada”. Esta es la opción correcta. El artículo masculino es accidental con la finalidad de que no se produzca una colisión entre aes fuertes. Lo demás tiene que estar en sintonía con el carácter femenino del sustantivo.
Por un proceso de simulación puede confundirse el género del artículo en esta situación con el del adjetivo demostrativo (esa, ese; esta, este) y de algunos cuantificadores proporcionales (toda, todo; poca, poco; demasiada, demasiado). Ejemplos fallidos: “Todo el agua del río”; “ese aula amueblada”. Lo correcto: “toda el agua del mundo”; “esa aula amueblada”...
Cuestión de matices. Sabemos que es la atribución de un juez u otra autoridad para conocer una demanda o una resolución. ‘Competente’, adjetivo, es principalmente aquella cualidad de idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. ‘Incompetente’ es lo contrario. Puede ser competente el tribunal para atender una cuestión, aunque puede ser ‘incompetente’ en resolverla.
Coetáneo, contemporáneo. Adjetivos parecidos. ‘Coetáneo’ es de la misma edad, y ‘contemporáneo’ es de igual época en relación con otro. Quienes son coetáneos también son contemporáneos, pero no todos los contemporáneos son coetáneos. Tiene mayor amplitud en el tiempo el carácter de contemporáneo.
