Regístrate para recibir los titulares de La Prensa en tu correo

Exclusivo

Hoy por hoy

Al inicio de la cuarentena, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) decidió que solo atendería los habeas corpus y los amparos de garantías constitucionales. A pesar de que el tiempo de los magistrados está dedicado con exclusividad a estos temas, los recursos que buscan impugnar el toque de queda y las restricciones a los derechos constitucionales, se encuentran estancados. En países vecinos, las cortes supremas han tenido la eficacia y la velocidad para decidir la inconstitucionalidad de acciones presidenciales, en medio de la pandemia. Nadie cuestiona la necesidad de medidas sanitarias estrictas para reducir los contagios de la Covid-19 en nuestro país. Las impugnaciones impulsadas por toda gama de abogados buscan definir el alcance y la validez de las herramientas jurídicas que está usando el Órgano Ejecutivo, para restringir libertades y derechos. Si la pandemia continúa afectando al mundo, y otras medidas de control sanitario se hacen imperativas, es razonable esperar que la CSJ defina los límites de las actuaciones del gobierno, según la Constitución y los convenios internacionales de derechos humanos. Lo que no es aceptable es que un puñado de magistrados omitan sus funciones, y dejen este asunto en el aire.