Ya es sabido que todos los perros nacen con una información genética que marca la tendencia de cómo será su estructura psicológica; pero, además, los factores de entorno y vivencias serán fundamentales para el futuro comportamiento de la mascota ante las circunstancias.
Excepto casos puntuales de enfermedad, abandono o muerte de las madres, es necesario que los cachorros cumplan el proceso de aprendizaje mientras amamantan. Estos primeros dos meses de vida son cruciales, ya que la interrelación con sus hermanos de camada y su progenitora marcan pautas de conducta.
Una vez que este proceso termina, es responsabilidad de las personas que los lleven a sus hogares mostrarles el mundo de forma tranquila y segura, sin transmitirles miedo.
Los perros viven procesos permanentes de asociación, relacionando elementos y resultados, creando así sus futuras reacciones acorde con lo positivo o negativo de lo experimentado.
Es necesario exponer a los cachorros a todas las circunstancias posibles, ciudad, ruidos, personas, viajes, animales, etc. Si usted notara un problema con algo específico, como el sonido de las motocicletas, paséelo alrededor de ellas gradualmente hasta que se acostumbre a las mismas, jamás los calme con caricias, esto solo reforzará su conducta.
En las razas creadas funcionalmente para la pelea, como el caso de los pitbull, esta actividad es relevante para evitar problemas futuros, pero es necesaria la presencia de las personas para corregir las acciones erróneas y alentar las correctas.

