El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial cerraron el fin de semana sus reuniones anuales de 2026 en Bangkok, Tailandia con la mira en las oportunidades y alertas sobre el uso de la inteligencia artificial, las tensiones geopolíticas, un crecimiento económico mundial más moderado y los desafíos del manejo de la deuda y las vulnerabilidades en las economías en desarrollo.
El organismo multilateral alertó sobre el creciente peso de la deuda pública, una economía más vulnerable a tensiones internacionales y cambios climáticos como el fenómeno de El Niño y el alza de la inflación.
Aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la economía panameña crecerá 5% en 2026 y 4.2% en 2027, el nuevo informe de Perspectivas de la economía mundial pone sobre la mesa otro desafío para las finanzas públicas: el encarecimiento del endeudamiento y las dificultades que pueden enfrentar los gobiernos con elevados compromisos financieros.
El organismo advierte que el aumento de los costos de financiamiento a largo plazo en las principales economías, combinado con altos niveles de deuda pública y necesidades de refinanciamiento, deja a los Estados más expuestos a cambios bruscos en las condiciones de los mercados internacionales.
En el documento, el FMI señala que una inflación más persistente y el mantenimiento de políticas monetarias restrictivas durante más tiempo del previsto podrían incrementar los costos del servicio de la deuda. Esto, a su vez, puede desplazar otros gastos prioritarios y limitar la capacidad de los gobiernos para responder a futuras crisis.
Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas, el saldo de la deuda al cierre de septiembre estaba en $62,777 millones, lo que representó un aumento de 1.4% o el equivalente a $859.2 millones más que lo registrado en agosto de este año.
El despacho del ministro Felipe Chapman presentó hace unas semanas, al FMI un balance de las finanzas públicas en el que el Estado busca que el déficit fiscal, es decir, que el umbral entre lo que se gasta y los ingresos que recibe, no sobrepasen los límites de responsabilid social fiscal para este año de 3.5%.
De acuerdo con el balance fiscal presentado por el MEF, entre enero y agosto de 2026 el déficit del Sector Público No Financiero alcanzó los $3,387 millones, equivalentes al 3.56% del producto interno bruto (PIB) estimado.
Aunque esta proporción supera ligeramente la meta anual de 3.5%, el resultado representa una reducción de $560.7 millones frente al mismo período de 2025.
El MEF sostiene que los ingresos previstos para los últimos meses del año, incluidos los aportes del Canal de Panamá y los dividendos de empresas públicas, permitirán cumplir el límite fiscal establecido para 2026.
Por otra parte, el pago de intereses de la deuda pública totalizó $2,084.8 millones entre enero y agosto, un incremento de $119 millones, equivalente al 6.1%, respecto al mismo período del año anterior.
No obstante, el costo promedio ponderado de la deuda disminuyó de 4.97% al cierre de 2025 a 4.66% en agosto de 2026. Aunque el MEF destaca una moderación en el ritmo de crecimiento de los intereses, reconoce la necesidad de mantener una gestión prudente de la deuda y continuar vigilando su impacto sobre las finanzas públicas.
Región con presiones inflacionarias
Las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe continúan marcadas por un crecimiento moderado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la región se expandirá 2.3% en 2026 y 2.5% en 2027, en medio de la incertidumbre internacional, el encarecimiento de la energía y las diferencias entre países exportadores e importadores de materias primas.
El FMI anticipa que la inflación mundial aumentará a 4.7% en 2026, desde el 4.1% registrado en 2025, debido principalmente al incremento de los precios de la energía y los alimentos. Para 2027 espera una moderación hasta el 4.1%.
El organismo advierte que una inflación persistente podría prolongar las condiciones monetarias restrictivas y elevar los costos de financiamiento de los Estados, con consecuencias para el servicio de la deuda y los recursos disponibles para atender otras prioridades presupuestarias.
Sin aprovechar todo el potencial de la IA
En su informe de octubre, el organismo destaca que la mayoría de las economías latinoamericanas recibe escasos beneficios del repunte de la actividad tecnológica mundial. Esta situación contrasta con la de países que participan directamente en las cadenas de producción y exportación relacionadas con la inteligencia artificial.
El FMI considera que la capacidad de adoptar inteligencia artificial y garantizar un suministro energético confiable será fundamental para el crecimiento económico de mediano plazo. Advierte, además, que los países con mayores rezagos tecnológicos y energéticos podrían experimentar una desaceleración de la productividad y una ampliación de sus diferencias de ingresos respecto de las economías avanzadas.
