En un esfuerzo por reconducir las relaciones bilaterales y enfriar las fricciones de los últimos meses, el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez, sostuvo este martes una reunión en Nueva York con su homólogo de Costa Rica, Manuel Tovar, informó la Cancillería de Panamá.
El encuentro, desarrollado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante el Debate Abierto del Consejo de Seguridad, sirvió de escenario para pactar una hoja de ruta técnica y reafirmar que la diplomacia debe prevalecer como la única vía de entendimiento entre ambas naciones vecinos.
Durante la cita, los diplomáticos acordaron avanzar en una agenda de trabajo conjunta que abordará de manera prioritaria temas de comercio, aduanas, seguridad, migración y cooperación internacional.

Asimismo, el canciller Martínez-Acha reiteró la invitación oficial para que la presidenta costarricense, Laura Fernández, asista en Panamá a la conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico a finales de junio, un foro con el que el gobierno panameño busca relanzar el diálogo y la integración de la región centroamericana.
La mandataria tica había descartado asistir al evento en suelo panameño. “No voy a ir a la reunión de la OEA en Panamá por una razón muy concreta: Yo no me veo como una presidente viajera. Hay mucho que hacer en Costa Rica como para que yo este montada en un avión”, dijo Fernández.
Declaraciones cruzadas
Este acercamiento de alto nivel en Nueva York ocurre tras semanas de marcada tensión política y comercial, originadas por declaraciones de la mandataria costarricense, Laura Fernández.

La presidenta tica había acusado públicamente a Panamá de aplicar un “bloqueo comercial” de manera arbitraria, anunciando que no iba a permitir “bloqueos que no tienen sustento legal”, refiriéndose al conflicto comercial que mantienen ambas naciones en relación a restricciones sanitarias aplicadas a productos agropecuarios.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, respondió con firmeza y de forma enérgica, rechazando categóricamente los señalamientos de la mandataria vecina.

Mulino defendió la soberanía de los controles panameños e instó a Costa Rica a resolver cualquier diferencia comercial mediante los canales técnicos e institucionales correspondientes, advirtiendo que la política exterior debe conducirse con discreción, prudencia y moderación, por lo que Panamá no aceptaría descalificaciones públicas que dañaran la reputación de sus servicios logísticos ni fronterizos. En consecuencia anunció la suspensión de cualquier plan para la venta de electricidad a Costa Rica en medio del diferendo comercial, en señal de “reciprocidad”.
El cruce de palabras elevó las alertas en el sector empresarial de ambos países ante el temor de medidas de retorsión recíprocas.
Con el acuerdo alcanzado en Nueva York, las cancillerías de Panamá y Costa Rica coordinarán en los próximos días las fechas y sedes de las comisiones binacionales de trabajo.

