El desempleo es una de las mayores preocupaciones de cientos de miles de panameños de todas las edades, una realidad que se refleja en las largas filas que suelen formarse en las ferias de empleo. Sin embargo, al mismo tiempo, empresas aseguran que enfrentan dificultades para llenar sus vacantes.

Esta contradicción se puso sobre la mesa durante el Café con La Prensa −organizado por Corporación La Prensa, a través de F5 Unidad de Eventos− bajo el nombre “El talento que Panamá necesita: formación, empleo y competitividad para el futuro”, en el que representantes de los sectores empresarial y educativo analizaron uno de los principales problemas que enfrenta el país: el desempleo.

Durante las exposiciones se coincidió en que una parte del problema no pasa únicamente por la falta de oportunidades laborales, sino también por la brecha entre las capacidades que buscan los empleadores y aquellas con las que muchos aspirantes llegan al mercado laboral.

Dadhjy Jiménez, country manager de Manpower Panamá, presentó datos que indican que el 65% de los empleadores del país reporta dificultades para encontrar el talento que necesita. Agregó que algunas de las áreas más difíciles de cubrir están relacionadas con ventas y mercadeo, atención al cliente, ingeniería y competencias vinculadas con el desarrollo y uso de inteligencia artificial.

Café con La Prensa: La paradoja laboral de Panamá, desempleo y vacantes difíciles de llenar
Dadhjy Jiménez, country manager de Manpower Panamá. LP Elysée Fernández

Por su parte, Carolina Cuenca Armella, CEO de Seguros SURA en Panamá, se sumó a este planteamiento al señalar que las empresas también enfrentan dificultades para encontrar aspirantes con pensamiento crítico, capacidad para analizar datos, adaptabilidad y habilidades para relacionarse con otros.

Cuenca Armella sostuvo que, en un mercado laboral que cambia constantemente, memorizar conocimientos ya no es suficiente. “Eso que yo aprendí ayer ya cambió”, señaló, al insistir en que una de las principales capacidades del trabajador del futuro será aprender, desaprender y volver a aprender.

Añadió que las empresas tampoco pueden limitarse a esperar que aparezca el candidato perfecto. Cuestionó los modelos tradicionales de contratación y resaltó la necesidad de valorar, además de la formación académica, el potencial y la actitud de los aspirantes.

“El talento súper calificado, tecnológico, flexible, adaptable, no va a llegar a tocar la puerta”, dijo al defender un mayor involucramiento de las empresas en la formación y actualización de sus trabajadores.

Desde la perspectiva del sector educativo, Anthea Villanueva, subgerente de Vinculación y Alianzas del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE), sostuvo que uno de los problemas comienza mucho antes de que una persona llegue a postularse a un puesto de trabajo: durante su formación.

A su juicio, Panamá mantiene una educación “de repetición”, con currículos rezagados y poca atención a habilidades como la creatividad, la curiosidad y la capacidad de resolver problemas.

Villanueva fue especialmente crítica con la distancia entre lo que se enseña y lo que exige el mercado laboral. “Tenemos currículas muy tradicionales, meramente teóricas. Tres, cuatro, cinco años estudiando y cuando sales al sector productivo no sabes a qué vas. Estás desactualizado”, planteó.

Manifestó que la brecha se vuelve aún más evidente en sectores donde sí existen oportunidades laborales. Como ejemplo mencionó el sector portuario y aseguró que, si se abrieran plazas relacionadas con esta actividad, “de cada cinco, uno si acaso cumple con el perfil”.

Su planteamiento es que Panamá puede atraer inversión y generar nuevas vacantes, pero, si el capital humano no está preparado para ocuparlas, esas oportunidades pueden terminar desaprovechándose.

Por otro lado, señaló que “también el empresario debe ser el empresario del futuro” y enfatizó que no basta con exigir trabajadores flexibles, actualizados y capaces de adaptarse si las propias empresas no crean las condiciones para que esos profesionales crezcan, se capaciten y permanezcan dentro de la organización.

Villanueva también cuestionó directamente a las compañías que exigen perfiles cada vez más especializados, pero no necesariamente invierten en la formación de su personal.

“Están exigiendo profesionales del futuro, pero no quieren invertir en ellos”, señaló al insistir en que el sector productivo debe involucrarse de manera más activa en la educación y no limitarse a esperar que las universidades entreguen al candidato perfecto.

César Tucker, de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), coincidió en que parte del problema tiene sus raíces en la educación.

“Las malas decisiones de la educación no se ven en las aulas de clases, se ven años después, en un mercado laboral complicado, en la productividad del país y, muy importante, en familias que no logran salir de la pobreza”, afirmó.

Tucker señaló que Panamá continúa formando estudiantes para un mercado que ya cambió y resumió su crítica en una frase: “Graduamos, pero no formamos. Graduamos, pero para un mundo que ya no existe”.

Explicó que el problema no está únicamente en cuánto estudia una persona, sino en si las capacidades adquiridas continúan teniendo valor dentro de un mercado laboral en transformación. Frente a ello, sostuvo que Panamá debe anticiparse y no reaccionar tarde, capacitando y actualizando a los trabajadores antes de que sus puestos desaparezcan o sus habilidades dejen de ser demandadas.

“El diploma no crea empleo” fue otra de las ideas que Tucker repitió durante su intervención. A su juicio, formar profesionales no será suficiente si, al mismo tiempo, el país no logra atraer inversión hacia sectores capaces de generar nuevas oportunidades laborales.

Café con La Prensa: La paradoja laboral de Panamá, desempleo y vacantes difíciles de llenar
Este 16 de septiembre se realizó el "Café con La Prensa: El talento que Panamá necesita: Formación, empleo y competitividad para el futuro”. LP Elysée Fernández