Don Juan Tenorio. Será un personaje ficticio del Siglo de Oro español, pero vaya que tiene esa rara condición de ser real, aunque sea hijo de la imaginación de Tirso de Molina (1579-1648).

Su nombre acelera la curiosidad de los caballeros para saber cómo es que se seduce a una mujer. Para las damas, es sinónimo de hombre capaz de enamorar, conquistar y correr, estrictamente en ese orden.

Don Juan Tenorio es el eje de esa comedia que nunca envejece que se titula El burlador de Sevilla, que data de 1617 y que ahora el director Mario César Guerrero presenta hasta el 30 de octubre en el Teatro Inida.

-¿Qué le impulsó a llevar a escena ´El burlador de Sevilla´?

-El motivo principal de realizar el montaje de El burlador de Sevilla fue de darle la opción al público panameño de un clásico de la dramaturgia universal. Son muy pocos los directores y compañías teatrales que lo están haciendo actualmente, salvo algunas excepciones como los directores Abdiel Tapia y Edwin Cedeño, por mencionar algunos.

-¿Qué actualidad tiene la trama de esta obra en el presente?

-La trama tiene mucha actualidad, pues retrata el personaje de Don Juan Tenorio, el cual tiene una doble moral. Por un lado, le mueve el aspecto religioso y por otro, el deseo carnal, como muchas personas hoy en día en nuestra sociedad.

-¿Cuándo lee por primera vez esta pieza?

-El burlador de Sevilla lo leo por primera vez por el año de 1983, estando en el colegio aún por recomendación de una profesora. Sin embargo, no fue sino hasta hace dos años, en 2009, que lo volví a leer cuando me llamó la atención por lo fuerte del tema en esa época y que sigue siendo un tema controversia hasta nuestros días.

-¿Qué opinas en general de las piezas de Tirso de Molina?

-Tirso de Molina es un dramaturgo genial, con personajes que se han proyectado a otras lenguas y otros escritores, solo comparable con Miguel de Cervantes Saavedra. Su personaje, Don Juan, es el más extraordinario del teatro español y es muestra de ello lo rápido que se difundió por toda Europa. Lo retrataron también Moliere, Dumas y Zorrilla. Su importancia puede ser comparada en la literatura con Don Quijote, Hamlet y Fausto.

-¿Los panameños tienen mucho o poco de Don Juan Tenorio?

-Los panameños hoy en día tienen mucho de Don Juan. Aprovechando las oportunidades que se les presentan, sin tomar en cuenta las posibles consecuencias. “El juega vivo” es una de esas particularidades propias de nuestros Don Juanes panameños.

-¿Será que las damas del presente son fáciles de burlar como plantea esta obra de las mujeres de antaño?

-Aunque la sociedad ha evolucionado desde la época de Tirso de Molina (siglo XVII), aún existen muchas mujeres que creen en el amor verdadero y algunos hombres inescrupulosos se valen de ciertas artimañas para imbuirlas y burlarse, un término de Don Juan, sin tomar en cuenta sus sentimientos.

-Uno de los planteamientos de esta pieza es si uno puede arrepentirse al final de sus pecados o que el destino ya está determinado más allá de nuestras intenciones. ¿Qué piensa sobre eso?

-En toda la obra se ven indicios de lo que puede pasarle a Don Juan por sus malas acciones, pero él hace muy poco por cambiar, quizás porque está resignado a su destino. Hay gente que sabiéndose perdida no cambia, por el contrario, abusa de su suerte.