Memoria, amores, hambre, codicia, sentidos, palabras, deseos y calendarios.

Ensueños, iras, certezas, sufrimientos, alegrías, equivocaciones, ausencias, caos, nostalgia, rencores, confusiones y reencuentros.

Estas son algunas claves para identificar y comprender las huellas que están presentes en el alma humana desde el primer momento en que uno de los nuestros respiro, pensó y actuó.

Son huellas que se van acumulando desde el mismo momento en que salimos del vientre materno y terminan cuando cerramos nuestros ojos para siempre, pues nadie sabe con seguridad qué hay después del supuesto final de este cuerpo físico.

Sobre esa travesía del estar vivo y sobre ese viaje por el universo propio y ajeno habla el poemario “Arquitecturas de la sospecha” (Editorial Andromeda), del bardo nicaragüense Carlos Calero.

El creador centroamericano echa mano de la poesía narrada para explorar los enigmas y los misterios que han acompañado al ser humano desde siempre.

Los personajes predilectos de Calero en este libro son las ciudades, los poetas, las mujeres y los libros.

Tiene un tono que va de la dulzura al erotismo, de la rudeza a lo metafísico. Sus palabras calan, te conducen a cuestionarte sobre tus principios, sobre los caminos recorridos y la incertidumbre del siguiente paso.

Del autor:

Carlos Calero nació en Masaya, Nicaragua, en 1953. Reside desde hace varios lustros en el hermano país de Costa Rica, donde ejerce como docente universitario y en la educación media. Posee el grado académico de Máster en Ciencias de la Educación. Ha publicado tres poemarios.