Aunque Alejandro Dumas (1802-1870) nunca supo lo que era el cinematógrafo, las obras de este escritor francés sí han estado bastante presentes en el imaginario del séptimo arte desde la era del cine mudo y en blanco y negro hasta la actualidad.

La primera vez que una historia de Dumas pasó a una pantalla fue en 1898 con el cortometraje The Corsican Brothers, dirigido por George Albert Smith.

Mientras que la más reciente de sus incursiones se titula Los Tres Mosqueteros, de Paul W.S. Anderson, que se estrenó este fin de semana en Panamá.

De acuerdo con el sitio web imdb.com, se han rodado 247 producciones a partir de sus textos literarios, y en esta cifra se debe incluir tanto aquellas producciones pensadas para el cine como las destinadas para la televisión.

Las novelas predilectas de los productores fílmicos han sido Los Tres Mosqueteros y El Conde de Montecristo, ambas obras publicadas originalmente por entregas en folletines de época y después pasaron al formato libro.

Han sido 69 adaptaciones realizadas sobre las aventuras de cuatro valientes espadachines (D´Artagnan, Athos, Porthos y Aramis) y en 36 ocasiones el argumento predilecto del celuloide gira en torno a Edmond Dantés, la encarnación de la justicia y la venganza.

Las historias de Alejandro Dumas igual han funcionado en la industria estadounidense como en la francesa, italiana, española, alemana, holandesa y portuguesa.

Los Tres Mosqueteros es la clase de libro que no ha tenido suerte en su viaje al cine. Solo recuerdo un caso donde me divertí igual con la película que con el texto original. Fue una película de 1948 realizada por George Sidney y protagonizada por Gene Kelly y Lana Turner.

La propuesta visual de Paul W.S. Anderson es fabulosa en términos técnicos. Se nota que hubo una inversión financiera en su acabada puesta en escena y en los admirables efectos especiales, pero su elenco provoca alergia por la ausencia de talento y la adaptación que hicieron de este clásico literario, publicado en 1844, es de lo más burdo y ordinario que he visto en mucho tiempo.

La falta de un guión cabal es reemplazada por Anderson (responsable de Resident Evil y Alien vs. Predator) por un ritmo de videojuego de guerra y con el uso excesivo de efectos digitales que le dan una textura de falsedad a esta cinta producida por capital europeo y rodada en Alemania.