Estamos en el siglo XIX y más específicamente en el año 1880; 131 años atrás, nada más.

Un cese de labores por parte de obreros -o sea, lo que conocemos como una huelga- es declarada por los obreros que llevaban a cabo labores en la construcción de nuestro futuro Canal. Consideraban ciertos trabajadores que sus sueldos eran muy bajos y sus horas de trabajo muy prolongadas.

Casi todos ellos eran jamaicanos contratados por la nueva (Nouvelle) Compañía Francesa, dirigida por el conde Fernando de Lesseps.

Gracias al diálogo, los obreros lograron un ajuste salarial.

Pocos años después y más precisamente en el año de 1892, los trabajadores costarricenses de la United Fruit Company declaran por motivos similares la primera huelga de ese hermano país.

A medida que han pasado los años, las huelgas han incrementado las causas de su declaración.

En nuestra primera fotografías vemos al grupo de obreros reunidos y con labores suspendidas. Y así fueron transcurriendo los años y meses.

Entonces en la segunda fotografía, observamos cómo un caballero de nombre Luis Porras atropella a un grupo de trabajadores de la Suntracs (Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares) por haberse declarado en paro.

Nuestra frase de hoy nos indica que el más desagradable de los instrumentos de cuerda lo es la horca; así nos lo dice A. Arris.