BOGOTÁ, Colombia. (DPA).-  Miles de personas cantaron y bailaron hoy en una larga ceremonia fúnebre realizada en la ciudad de Barranquilla para despedir al cantautor colombiano Joe Arroyo, quien murió el martes a los 55 años por una enfermedad que lo mantuvo hospitalizado durante un mes.



El sepelio, el más concurrido en los últimos tiempos en Colombia, se demoró más de lo previsto precisamente por la cantidad de personas que salieron a la calle para seguir el cortejo, encabezado por un carro de bomberos encima del cual se puso el ataúd.



Las honras fúnebres conjugaron las lágrimas con el canto y el baile, pues al frente de la catedral metropolitana de Barranquilla se instaló una tarima en la cual la orquesta La Verdad, que Arroyo dirigió desde 1981, improvisó un concierto con el extenso repertorio del cantante.



Uno de los momentos más emotivos se presentó cuando Dinkol Arroyo, hijo del fallecido, subió al escenario para interpretar varias canciones.



La caravana con los restos de "El Joe", como se le decía popularmente, partió de la catedral rumbo al cementerio, pero el recorrido tardó más de cuatro horas porque la multitud impedía al avance en medio de los cánticos, especialmente de En Barranquilla me quedo, uno de los temas más conocidos del artista.



Arroyo fue hospitalizado a finales de junio a raíz de complicaciones derivadas de una diabetes que lo afectaba desde hacía varios años. El cuadro clínico se agravó en la última semana por una neumonía que desencadenó una falla multiorgánica que comprometió el corazón y los riñones.